Prescribe el IRPF y el IP de 2015 el próximo 30 de junio

Debido a la situación extraordinaria causada por el COVID- 19, se han publicado una batería de disposiciones normativas que afectan de lleno en el cómputo de la prescripción. Es una cuestión debatida por los expertos jurístas, no falta de polémica y que trataremos de dar nuestra opinión al respecto con este post.

¿Qué es la prescripción y como afecta al IRPF e IP? 

La prescripción es una figura jurídica por la que, debido al transcurso del tiempo se consolidan derechos y, en caso de obligaciones tributarias, priva a la Administración Tributaria para iniciar un procedimiento de comprobación e inspección, liquidar una deuda o imponer una sanción. Para el contribuyente significa que no puede modificar las declaraciones presentadas.

El período de prescripción general de las obligaciones tributarias es de 4 años a contar, en el caso del IRPF y del IP, desde el fin del periodo voluntario de presentación que es el 30 de junio.

El 30 de junio de 2016 finalizó el plazo voluntario de presentación del IRPF e IP correspondiente al ejercicio 2015. Sin las disposiciones aprobadas por el COVID- 19, dichos impuestos hubieran prescrito el día 30 de junio de 2020 (4 años desde 30 de junio de 2016).

Ahora bien, en nuestra opinión, consideremos que a 30 de junio de 2020 el IRPF e IP de 2015 no prescribirán.

Suspensión y levantamiento del cómputo de la prescripción:

El Real Decreto 463/2020, publicado en el BOE el 14 de marzo de 2020, suspendió el plazo de cómputo general de prescripción hasta que finalizase el estado de alarma, es decir, se paró el computo del plazo para adquirir la prescripción.

El Real Decreto 537/2020, de 22 de mayo, ha levantada la suspensión del computo de prescripción y reanudándose su cómputo desde el 4 de junio de 2020.

¿El IRPF e IP de 2015 prescribe el 30 de junio de 2020?

Entre 14 de marzo de 2020 y 4 de junio de 2020, ambos inclusive, han mediado 83 días.

En nuestra opinión, la prescripción del IRPF y del IP 2015 se adquirirá 83 días después del 5 de junio, es decir, el 20 de septiembre de 2020.

Hasta esa fecha la Agencia Tributaria podrá comprobar dichos tributos y el contribuyente podrá rectificarlos mediante solicitud de rectificación de autoliquidación o bien por autoliquidación complementaria.

Todo ello sin perjuicio de posibles interrupciones de la prescripción que hubieran podido suceder desde la presentación del IRPF e IP 2015.